lunes, 11 de abril de 2016

Lectura Platero y yo. Capítulo 19

¡Buenas!

Qué mejor manera de comenzar un lunes con Platero y yo, de Juan Ramón Jiménez. Aquí os presento mi lectura del capítulo 19. Os lo incluyo también por escrito para que podáis seguir la grabación.
¡Qué tengáis una buena tarde!




Capítulo diecinueve
 Paisaje grana 


La cumbre. Ahí está el ocaso, todo empurpurado, herido por sus propios cristales, que le hacen sangre por doquiera. A su esplendor, el pinar verde se agria, vagamente enrojecido; y las hierbas y las florecillas, encendidas y transparentes, embalsaman el instante sereno de una esencia mojada, penetrante y luminosa.
Yo me quedo extasiado en el crepúsculo. Platero, granas de ocaso sus ojos negros, se va, manso, a un charquero de aguas de carmín, de rosa, de violeta; hunde suavemente su boca en los espejos, que parece que se hacen líquidos al tocarlos él; y hay por su enorme garganta como un pasar profuso de umbrías aguas de sangre.
El paraje es conocido; pero el momento lo trastorna y lo hace extraño, ruinoso y monumental. Se dijera, a cada instante, que vamos a descubrir un palacio abandonado... La tarde se prolonga más allá de sí misma, y la hora, contagiada de eternidad, es infinita, pacífica, insondeable... 
—Anda, Platero. 

1 comentario: